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martes, diciembre 23, 2008

Santôka, última metáfora

¿Acaso muere la musa
cuando pierde el nombre?
dime si te asusta;
si la guardas,

en qué miedo se esconde.


"Prohibida la metáfora excepto la personificación de elementos naturales"
La filosofía del género convierte ésta regla en una de las principales del Haiku. Por la humildad de su tradición budista, se rehúye la metáfora para darnos la observación pura, del ojo del haijin al nuestro, casi eliminando al poeta.

Con ésto quiero introducir una breve biografía de Santôka que escribí para El Laberinto de las Musas y que merece la pena aunque no me guste eso de reciclar material. Es uno de los grandes, espero que os guste:

Santôka es un poeta nipón muy publicado hoy en día (aunque no en España, desde luego). Su poesía no respetaba las normas métricas y usó bastantes metáforas, además de utilizar a menudo el yo como protagonista de sus haikus, haciendo que su obra fuera casi autobiográfica (supuestamente inadmisible en el haiku). Que haya tenido tanto éxito se le puede achacar a sus bonitos haikus y su singular vida. Teniendo 11 años su madre se suicidó, hecho que marcó profundamente su vida y obra. Ésto escribió 40 después:

"Mi madre no puede ser culpada. Nadie puede serlo. Si se ha de culpar a algo, se tiene que culpar a todo. Es a la condición humana a la que se tiene que culpar. ¡Oh, mi madre! ¡qué recuerdo! Si escribiese una autobiografía tendría que empezar de este modo: Los infortunios de mi familia comenzaron con el suicidio de mi madre."

Tras el incidente se convirtió en una persona depresiva y ya adulto tuvo problemas con el alcohol, llegando incluso a intentar suicidarse tirándose a las vías del tren en 1924. El tren frenó a tiempo, y parece ser que un monje zen que presenciaba la escena se dirigió a él para ofrecerle pasar un tiempo en su templo, lo que cambió radicalmente su vida. Por si alguien se lo pregunta, nunca dejó de beber, pero tampoco tuvo más crisis alcohólicas, y acabó ordenándose monje en 1929. Sus haikus han pasado a la historia, muchos de ellos aludiendo al ideal del satori, concepto fundamental de la filosofía zen:

Habiendo comido,
satisfecho y completamente solo,
dejo los palillos


Libre como el viento que sopla,
saboreo el agua


Recién afeitada la cabeza,
los rayos del sol
se reflejan a su gusto

Satori es dedicarle todos los sentidos a cada uno de los instantes de nuestra vida. Vivir plenamente en el presente, ser uno con todo, entender sin palabras. Esta idea se expresa perfectamente en estos poemas:
El primero y el segundo son muy semejantes, pero con matices que no le quitan mérito a ninguno. Los dos tienen un verso principal, el último, con el que culmina la acción. Pero además de culminarla, llaman la atención por cómo lo hacen. Si yo escribiera por ejemplo el primero, el verso final desde luego no sería "dejo los palillos" pues los dos versos anteriores piden al inconsciente un hecho final de mayor “envergadura”. Habiendo terminado de comer, satisfecho y completamente solo, yo pensaría: "sólo me falta el porro de después de comer y soy dios", como el que pensara en echarse una siesta o en hacer el amor. Pero Santoka simplemente deja los palillos. Refleja el paso de un instante a otro poniéndole la misma atención y dedicación a cada uno de ellos, sin importar la supuesta "envergadura" del hecho o la importancia del instante anterior. "Vivir plenamente en el presente".
Y el segundo tiene una interpretación análoga, pues aprovecha la libertad del viento, imagen muy típica para reflejar la plena libertad, ¿para qué? para saborear el agua, nada más. Dos estados agradables que ofrecen mil posibilidades soñables y apetecibles, ¿a qué conducen? a dejar unos palillos y saborear agua (supuestamente insípida), ¿hace falta más?

El último haiku representa el “ser uno con todo”. Es habitual preocuparse por nuestras plantas o animales, pero Santoka quiere darle importancia hasta a que los rayos del sol se “reflejen a su gusto”, personificando además este elemento de la naturaleza.

Creo que es interesante como apunte comentar una cosa sobre el segundo: En Japón existía una corriente filosófica que situaba el paraíso al oeste, y en el primer verso del original en japonés está el término hyohyo, unión de tres palabras que juntas significan “viento que señala al oeste”, aunque la traducción al español no lo muestre (ni idea del porqué, supongo que el traductor no le daría importancia). No se sabe si Santoka pensó en esa corriente o no, pero de ser así le daría mucha mas fuerza al significado del haiku. Si no, tampoco lo desmerece.

Como bebedor de sake que era, por supuesto mencionó el alcohol en sus haikus:

Me dormí
borracho
con este grillo


Vendo mis harapos
y compro algo de sake
¿habrá soledad todavía?


Días desagradables,
días en que no camino, días sin bebida
días sin haiku


Sake por carne, haiku por alma:
Sake es el haiku de la carne
Haiku es el sake del alma

Los alusivos al sake no me parecen de los mejores que tiene, aunque los dos primeros no están mal. Pero siguiendo con la historia… habiendo pasado ya casi 10 años en el templo, decidió abandonarlo y dedicar su vida a peregrinar por Japón. Éstos son algunos haikus escritos durante sus viajes:

Mojado por el rocío,
en la dirección que quiero


La luna aparece
no esperando cosa alguna


La belleza de la puesta de sol
no muestra pena alguna
por la vejez
Los tres son de mis favoritos, pero resaltaría el tercero por la absoluta falta de respeto a los cánones clásicos: ni en japonés cumple la métrica y utiliza una metáfora extrañísima (no personifica a la puesta de sol, sino a su belleza), además de que el poema es interpretable de muchas formas (incluso teniendo en cuenta que hablamos de Santoka), cosa poco común y aun menos ortodoxa. Pero al menos es un poema grandioso, al menos de lo mejor que se ha escrito sobre puestas de sol (y mira si se habrá escrito...).

En 1933 vuelve a su pueblo natal y se aloja una noche en la casa de su última hermana sin casar, donde no es bien recibido. Al día siguiente y con los comentarios que había provocado en el pueblo al pasear, su hermana le pidió que se fuera. Desolado, abandona el pueblo y escribe: "No creo que me agraden las palabras 'Kokan' (frío y solo), pero estoy viviendo en el mundo que expresan. Me gustaría salir de él tan pronto sea posible.”

Mi pueblo natal,
en medio de la lluvia
Caminando descalzo


Nada queda
de la casa en la que nací
Luciérnagas

El primero me gusta especialmente por lo expresivo que es. Los dos últimos versos pueden referirse tanto a su pueblo como a sí mismo, dándole dos lecturas interesantes y además complementarias. Pero además la lluvia pueden ser sus lágrimas, a través de las cuáles observa por última vez lo que hasta entonces consideraba su hogar; y el caminar descalzo, símbolo de desamparo, lo que dramatiza aun más el haiku sin importar la interpretación que le estuviéramos dando.

Tras los incidentes siguió viajando y finalmente regresó a Go-chu, donde tenía una choza en la que vivía cuando no estaba de viaje. Allí, todavía dolido y reflexivo, quizá con sentimiento de culpa, anota esto en su diario: “En “Haichi no Ko” había muchos haiku como el sake (sin tener en cuenta el grado de su pureza). En “Go-chu Hitori” y en “Gyokotsu Tojo”, hay haiku tanto como el sake como el agua. Espero que haya más haiku como el agua a partir de ahora. Puros como el agua. Espero que este sea el estado de mi mente”.

Pasando la azada
cantando una canción


Dejando entrar la luna
en mi habitación,
me voy a dormir


Cae la nieve en Go-chu,
estoy solo,
cuidando el fuego
.

Maestros del haiku

Sin duda alguna sería Bashô (1644) el mas importante de los poetas japoneses y por consiguiente también del haiku, que él mismo logró instaurar como género y extender. Utilizó la observación directa de la naturaleza dándole un carácter espiritual, característica principal del haiku que siempre se ha mantenido; además de establecer el resto pautas generales utilizadas.



"Un viajero...
Conózcase así mi nombre.
Esa lluvia otoñal"

"¡Qué admirable!
no pensar "la vida es fugaz"
al ver el relámpago"

"¡Qué bello!
el despreciado cuervo común
esta mañana nevada"

En su lecho de muerte (1694, por disentería) pronunció su último haiku ante los discípulos que le acompañaban:

"Habiendo enfermado en el camino
mis sueñon merodean
por yermos páramos"

A su muerte,10 de sus discípulos, los "10 filósofos" (Etsujin, Hokushi, Jôsô, Kikaku, Kyorai, Kyoroku, Ransetsu, Shikô, Sanpû y Yaha), siguieron las enseñanzas del maestro y continuaron extendiendo el haiku entre los nuevos haijins:

"¡Ah, el mendigo!
el verano lo viste
de tierra y cielo"
-Takarai Kikaku-

"El año se va
y yo escondo a mi padre
los cabellos grises"
-Ochi Etsujin-

"Busca el pájaro carpintero
entre las flores

árboles muertos"
-Jôsô-

"Es ya mi aldea
un sueño en un viaje.
Ave de paso"
-Mukai Kyorai-

"Al ocaso azul del cielo
la luna pinta un pino"
-Hattori Ransetsu-

De los discípulos de los 10 filósofos surgieron algunos de los haijins mejor considerados: Kobayashi Issa, Yosa Buson, Masaoka Shiki, etc. Y por su relevancia cabe destacar también a Taigi, alumno de Buson, y Chiyo, la poetisa mejor considerada en el haiku y discípula de Shikô:




"Mide las vigas...................................................
de mi casa un gusano:................................
pulgada viva"....................................................
-Kobayashi Issa-.........................................
(a la izquierda)

"Cientos de colinas
miles de arces carmín
y un solo arroyo"
-Masaoka Shiki-

"Tomándolos por tontos,
atajo por medio del templo...
la luna con un halo de niebla"
-Taigi-

"Habiendo pasado Basho....................
todavía el año..................................
no ha atardecido tras él"......................
-Yosa Buson-........................................
(a la derecha)

"Mi cazador de libélulas,
¿hasta dónde se me habrían extraviado hoy?"
-Chiyo-

miércoles, enero 10, 2007

Ryokan

Sin ser de los haijins clásicos más reconocidos, supongo por convivir a la sombra de Kobayashi (uno de los "grandes maestros") o por las escasas obras que de él se conservan, Ryokan es uno de los que se recuerdan con más cariño por su naturalidad, sutilidad, y quizá su vida, sus anécdotas.

Ésto es lo que él mismo escribió respecto a su obra:

"¿Quién dice que son poemas mis poemas?
Estos poemas no son poemas.
cuando comprendas esto,
podremos empezar a hablar de poesía"

Yamamoto Eizo, su nombre original, (1758-1831) nació en Izumozaki, provincia de Echigo. Inquieto y despistado, sus primeros estudios son en una escuela zen, que deja a los 10 años. Desde los 10 y hasta los 18 estudia humanidades chinas en Jizodo, un pueblo cercano, pero viendo que acabaría ocupando los puestos políticos y administrativos de su padre, decide ingresar en el monasterio zen Kosho-ji, en Amaze. Allí reside estudiando budismo hasta cuatro años después, cuando queda impresionado por la visita del maestro Tainin Kokusen al templo (1780).
Lo abandona y sigue al maestro hasta el monasterio de Entsuji, en Tamashima, donde recibe el nombre de Ryokan. Habita una pequeña casa cerca del monasterio y allí vive en el estudio del zen, la poesía clásica y la caligrafía, en la que siempre destacó. Pero a la muerte de Kokusen (1791) deja el monasterio para continuar su estudio peregrinando de templo en templo.

¨Si alguién pregunta dónde vivo, contesto: Al costado oriente de la vía láctea¨ -Ryokan-

Así lo hace hasta que en 1795 su padre se suicida, por problemas políticos piensa Ryokan, que acude a Kyoto al entierro. A la vuelta se instala en una cabaña en un monte cercano a su pueblo natal, desde donde se dominaba el pueblo y el mar. Allí reside los siguientes veinte años, teniendo por únicas pertenencias sus útiles de cocina y escritura, un almohadón y una estatuilla de Jizoo (santo asociado a los niños).

"Para hacer el fuego
me está trayendo el viento
las hojas secas"

"Entre los brotes,
una flor de magnolia
recién abierta
"
(En Echigo la nieve del inverno cubre los brotes, que surgen y florecen cuando está próxima la primavera)

Durante ésta época adopta el nombre que Kokusen le había dado antes de morir, Taigu (Gran loco), y escribe su haiku más famoso a raíz del incidente con un ladrón al que encontró robando. La historia dice que al encontrarlo le ofreció su almohadón, pues no tenía nada de más valor que le pudiera complacer. El ladrón cogió el almohadón y se marchó, momento en que Ryokan escribe este haiku:








nusubito ni
torinokosareshi
mado no tsuki

"El ladrón
se dejó al marchar
la luna en la ventana"


En estos años hace amistad con la gente de los pueblos cercanos, y en 1816, ya con 59 años, deja Gogo-an (su cabaña) por los fríos invernales y se traslada a una casita que su amigo Kimura Motoemon le cede a las afueras de su pueblo.

Ésta etapa final de su vida la pasa junto a Teishin, una joven de veintisiete años interesada en la poesía con la que establece gran amistad. Ella misma recopiló su obra y la publicó tras su muerte, pues Ryokan nunca había mostrado interés en ello. De hecho, en un poema dice:

katami tote
nanika nokosamu
haru wa hana
natsu hototogisu
aki wa momijiba

"Me gustaría
dejar algún recuerdo:
en abril flores,
cucos en verano,
hojas de arce en otoño"

Como queriendo decir que tras su muerte solo desea al mundo que continúe la belleza de la naturaleza y que ilumine a todos como lo hizo con él.

En los últimos años le acompañó también su hermano Yushi, que deja los negocios para ingresar en un monasterio. Muere a los 72 años junto a Teishin, Yushi y Hencho, un joven discípulo.
Su última obra es un diálogo poético a dos voces con Teishin, Hachisu no tsuyu ("Gotas de rocío sobre una hoja de loto"), y uno de sus último haiku, poco antes de morir y ya enfermo:



taorureba
taoruru mama no
niwa no kusa

"Van agostándose
en el jardín las plantas.
No hay vuelta de hoja"




viernes, diciembre 08, 2006

...y haiku

Éste es el haiku mas conocido de Matsuo Basho, el considerado instaurador del haiku como género poético:
"Un viejo estanque,
se zambulle una rana:
ruido de agua
"

"Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento", decían ya en el s.XVII los haijins clásicos japoneses (haijin= escritor de haikus) y se mantiene todavía como la definición mas extendida. Además, al haberse relacionado siempre con el zen y su idea del "satori", la importancia del instante y del vivir segundo a segundo es el concepto predominante en el haiku desde su aceptación como género. Otra definición, aunque mas bonita que exacta, es la de Chamberlain: “Tragaluz abierto un instante sobre un pequeño hecho natural, resplandor súbito, sonrisa a medias, suspiro interrumpido antes de ser oído”. Otro estudioso de la cultura japonesa decía: “Exactitud disfrazada de ensueño, poesía de resplandores y escalofríos, pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicos que, en el mismo instante en el que se los despliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos el milagro de un gran paisaje”. Y también amante del haiku es el cineasta de culto Andrei Tarkovsky (“Solaris”), que escribe algunos consejos para leer haiku: “El lector de un haiku tiene que perderse en él como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba y un abajo…”

Técnicamente, el haiku es un poema de tres versos con la estructura 5-7-5. Otras características muy comunes son la especial referencia a hechos naturales y la habitual presencia de un sustantivo que simboliza la estación del año en que se sitúa la acción, si es que se refiere a una estación concreta. El sustantivo es la palabra mas utilizada por tener una referencia gráfica clara que ayuda a visualizar el haiku, cuestión fundamental siendo poemas tan reducidos. A las estaciones habituales hay que sumarle el Año nuevo, que por tener connotaciones específicas en la cultura japonesa, sus referencias son muy comunes en los haikus de cualquier época.
Es también de destacar la ausencia de metáforas (excepto la personificación de elementos naturales), onomatopeyas y rimas, tanto asonantes como consonantes. Aun así, hay ejemplos de todos los grandes haijins que incumplen estas normas e incluso poetas que jamás han cumplido ni siquiera la métrica en ninguno de sus haikus. De hecho, existen numerosos ejemplos de haikus que no tienen tres, sino dos versos, aunque nunca otro número. También es habitual acompañar al haiku de un pequeño dibujo, aunque no se haga, se edite o se presente siempre de este modo.



Ésto es una pequeña presentación del haiku que escribí para un foro y he reciclado como post de inauguración del nuevo rinconcito en "Desescritos". A partir de ahora, a la derecha de los posts, encima del archivo, una lucecita diaria pretenderá iluminar el blog.



*Monte Fujiyama en Octubre
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